Mahide
 
   
 

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HISTORIA DE ALISTE
PREHISTORIA Y CELTAS ÉPOCA ROMANA GERMANOS Y MUSULMANES ÓRDENES TEMPLARIAS REINOS CASTELLANOS SIGLOS_ XIV-XVII SIGLOS _ XIX-XX VICARÍAS ALBA Y ALISTE

  

Es Aliste tierra de colores: desde la pureza azul de sus cielos al blanco de la nieve que en invierno cubre su sierra. Del intenso dorado de sus campos de cereal, al verde de sus riberas. De la luz de los amaneceres, al brillo frío y bello de las estrellas en su cielo en las heladas noches de Enero. Del resplandor del sol en sus ríos, del tono morado de sus montes cuando el brezo florece al amarillo de la flor de la escoba o los copos blancos de la jara.

Un paraíso fascinante de contrastes. Un lugar privilegiado  para disfrutar y ocupar el tiempo libre.

Espacio natural es la Sierra de la Culebra, con rutas de senderismo, caminos para recorrer a pie o en bicicleta, montañas para escalar, bosques y llanos para admirar y ríos puros. Lugares de caza y pescas.

La tierra ha hecho a sus hombres, y desde antiguo los acostumbró a ver pasar y a guardar. Y así siguen siendo hoy. Mujeres y hombres que guardan sus  tradiciones y que ajustan su paso al de los nuevos tiempos.

El clima y cultivos, pastos y ríos, montes y llanos han marcado una cocina enriquecida en cada pueblo, por sus múltiples variedades. Así se solapa la cultura, la historia, las costumbres y el arte, también en la mesa.

Las viejas casas recuperadas y adornadas. Casas de piedra, barro y madera que guardan en su interior el sabor de una forma de vida que se resiste al paso del tiempo y que conservan en sus fachadas y balcones los emblemas y huellas de lugares señoriales.

Arquitectura  tradicional salvada del olvido por nuevas gentes que recuperan la ancestral cultura hospitalaria.

Ellas, alejadas de los ruidos y las prisas de la civilización, devuelven al hombre a su esencia, al contacto con la naturaleza, al descanso pausado. Lejos de todo, pero cerca de la historia, arte y cultura de una tierra antigua que se adapta sin rupturas a los nuevos tiempos.  

 

Historia de Aliste
Malu
© Mahíde