Mahide
 
   
 

.

 
 
ÓRDENES TEMPLARIAS
PREHISTORIA Y CELTAS ÉPOCA ROMANA GERMANOS Y MUSULMANES HISTORIA DE ALISTE REINOS CASTELLANOS SIGLOS_ XIV-XVII SIGLOS_ XIX-XX VICARÍAS ALBA Y ALISTE

Los templarios       

 

Las órdenes militares se crean para acoger y defender a los peregrinos que se dirigían a Tierra Santa y combatir a los musulmanes. Tienen buena acogida en los reinos peninsulares.

Estas órdenes militares ocupan un lugar especial en la memoria de los pueblos.

Los inicios de la Orden del Temple fueron modestos. Un caballero francés, Hugo de Payens, y un grupo de camaradas asumieron entre 1118 y 1120 la protección de los peregrinos que iban a Jerusalén. El rey Balduino se convierte en una figura clave al ofrecer casas en Jerusalén a la orden.

Los templarios pronunciaron por primera vez los votos de castidad, pobreza y obediencia ante el  patriarca de Jerusalén.

Las ódenes monacales del Císter y del Cluny fueron primordiales para que los Templarios llevaran su mensaje por toda Europa.

En 1126 dos miembros de la comunidad viajan a Francia al encuentro de Bernardo de Claraval para solicitarle la elaboración de una regla apropiada. La regla se apoyó en la de los benedictinos. Se advierte contra: El sentido del honor exagerado; los juegos como el ajedrez, dados, caza y cetrería; actores y bufones, etc.

A partir del Concilio de Troyes se establece la vestimenta de la Orden: manto blanco y cruz roja estampada sobre el manto (considerada desde la primera cruzada como el símbolo de los guerreros de la Iglesia) para los caballeros.

Los escuderos y mandos inferiores llevan manto negro.

Los templarios aceptan todos los bienes que reciben de donaciones, tanto tierras como hombres.

La primera presencia templaria en la Península Ibérica data de marzo de 1128, cuando la reina doña Teresa de Portugal otorga al templario Raimundo Bernardo un castillo en Coimbra, con sus rentas y pertrechos.

El conde de Barcelona ingresa en la orden en 1131.

Hasta 1146 no data el primer signo de la orden en Castilla y león, cuando Alfonso VII les dona una villa.

A partir de este momento serán numerosas las donaciones hechas por reyes y nobles a esta orden: Sancho III, Fernando II, Alfonso IX, Alfonso X...

Don Gonzalo Yáñez  será el último maestre provincial del Temple en la corona de Castilla. Él ejercía el cargo en 1307, cuando el Papa ordenó el apresamiento de los templarios y la confiscación de todos sus bienes.

 

Encomiendas: Alba de Aliste, Tábara y Alcañices

 En la provincia de Zamora era donde se daba la mayor densidad de encomiendas templarias. Hasta siete se mencionan en 1310.

En Tábara había una con ese nombre, en tierras de Alba se llamaba Alba o Carbajales y otra en tierra de Aliste, en Alcañices.

Tábara y Carbajales tienen, en 1310, el mismo comendador: Frey Gómez Pérez. Con él habitaban en esas encomiendas otros diez templarios más, que se encontraban en el castillo de Alba, exentos de la jurisdicción maestral. Era el segundo grupo más numeroso de la orden, sólo superado por el residente en Faro.

· La encomienda de  Alba y Carbajales tenía su fortaleza en el robusto Castillo de Alba de Aliste, en cuya jurisdicción o término se alzaba la villa de Carbajales. Fortaleza y villa daban su nombre a la encomienda.

La llegada de los templarios al Castillo de alba es posterior al año 1211, ya que este año el rey Alfonso IX promete a la orden de Temple que si alguna vez lograre recuperar los castillo de San Pedro de Latorce y de Alba de Aliste se los entregaría. Por estas fechas el castillo de Alba formaba parte del señorío que en el año 1206 el rey, su padre, había otorgado al infante don Fernando.

El rey leonés recupera el castillo cuando en 1217 rompió con su hijo, porque admitió la corona de Castilla, pero la entrega de Alba a los templarios no tuvo lugar hasta el 27 de Septiembre de 1220.

El rey Alfonso X, el 5 de junio de 1255, reforzará muy notablemente las rentas de esta encomienda y de la de Alcañices al otorgar a perpetuidad al maestre provincial, frey Martín Núñez, y a su orden la martiniega, que al rey le correspondía, en toda la tierra de Aliste y de Alcañices. A cambio el maestre y el capítulo provincial, celebrado en Alcañices, entregaron al monarca todo cuanto poseían en Betanzos.

 

El Castillo de Alba y Aliste

 Tiene una longitud de 78 metros y una anchura de 30 metros. Sus muros están fabricados con manpostería de gruesos cantos, acarreados de las canteras cercanas, como las de Fonfría.

 Aún están los restos de la torre principal que permite conocer su forma rectangular y su división en tres pisos  o plantas.

Otra torre protegía la entrada, situada al norte, prolongándose la defensa mediante un revellín en el que se abren saeteras de cazoleta.

El lienzo del oeste muestra un doble baluarte espolonado, producto de las reformas efectuadas en el siglo XV.

En la construcción del castillo se pueden distinguir dos etapas: el siglo XII, al que pertenece la estructura general del castillo y el siglo XV, consistente en la duplicación del baluarte y reforma de la torre norte, con el revellín.

El castillo fue tomado en 1196 por Alfonso VIII de Castilla a Alfonso IX de León. Más tarde, a comienzos del siglo XIII, pasa a manos de los templarios y en él se hallaba refugiado en 1310 el comendador de Alba de Aliste, Fray Gómez Pérez, al comienzo del proceso contra dicha orden.

Tras la extinción de esta orden perteneció a la Orden de San Juan.

En los sucesivos enfrentamientos de la corona con los nobles que tienen lugar a lo largo de los siglos XIV y XV, sufrirá diversos cambios de posesión hasta que en 1434 es donado por Juan II a Don Álvaro de Luna, quien en ese mismo año lo cede a Don Enrique de Guzmán a quien Enrique IV concede en 1449 el título de Conde de Alba de Aliste y al que se deben las reformas mencionadas.

Su último papel lo desempeñó en la Guerra de la Independencia portuguesa, siendo tomado por los portugueses en 1640.

 

· La “Crónica de veinte reyes” atribuye a la infanta doña Sancha, hermana de Alfonso VII, la donación de Tábara a la Orden del Temple: “Otrosy dio a los frailes del Temple buenos lugares, e son estos: Valdetáura, con todas sus pertenencias...” Como la infanta falleció en febrero de 1159, resulta que la presencia de los templarios en Tábara se remonta a tiempos muy tempranos, muy anteriores a la mayor parte de las otras encomiendas.

Después no hay mención de Tábara hasta la citación de 1310, en la que aparece bajo la autoridad del mismo comendador de Alba de Aliste, frey Gómez Pérez.

 

· La fortaleza de Alcañices se alzaba en la frontera portuguesa, y sirvió como sede de la Sexta encomienda zamorana.

Nada se sabe de la llegada de los templarios a este lugar. La primera referencia es cuando se le restituye al Temple por orden de Alfonso IX: “ Et restituo eis etiam Alcañices cum onmi suo termino, que fuit sua”.

De la vida de esta encomienda sólo se conoce el litigio que provocan los santiaistas al reclamar dicha fortaleza, alegando que ellos la poseían con anterioridad y que habían sido desplazados por los templarios. El conflicto es presentado ante el Papa, que primero, en 1219, delega la causa en el obispo, dean y tesorero de la  catedral de Zamora, y al año siguiente en los obispos de Zamora y León.

Es dudoso que Alcañices fuera la residencia ordinaria del maestre provincial, aunque en esta villa se celebró alguno de los capítulos provinciales del Temple.

La importancia de la fortaleza de Alcañices aparece en el hecho de ser una de las cuatro, junto con Faro, Ponferrada y San Pedro de Latorce, que el maestre del temple ofrece en 1308 al infante don Felipe a cambio de su protección.

En septiembre de 1308 el maestre de Castilla y Portugal, Frey Rodrigo Yáñez, se compromete finalmente a hacer entrega de las fortalezas templarias al rey Fernando IV. No hay noticias de cómo y cuándo se entre la fortaleza al monarca, pero no fue algo inmediato ni de entrega total ya que en la primavera de 1310 seguían en manos de los freires los castillos de Alba de Aliste y Alcañices.

El casco antiguo de la villa de Alcañices se asienta sobre un montículo. De su muralla sólo queda el cubo de la Torre del Reloj.

 

 

 

Otros restos de esta época son la portada del románico tardío, siglo XII, de la iglesia de la Asunción y diversos elementos góticos.

 En 1298 se celebró una entrevista en la villa de Alcañices entre Don Fernando y Don Dionisio, rey de Portugal, para cortar las desavenencias que existían entre ambos reinos. Para ello se concertaron las bodas de : doña Constanza, hija del rey portugués, con el rey don Fernando y de doña Beatriz, hermana del rey español, on el infante don Alonso, hijo del rey portugués.  

 

Historia de Aliste
Malu
© Mahíde