Mahide
 
   
 

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PREHISTORIA Y CELTAS
HISTORIA DE ALISTE ÉPOCA ROMANA GERMANOS Y MUSULMANES ÓRDENES TEMPLARIAS REINOS CASTELLANOS SIGLOS_ XIV-XVII SIGLOS_ XIX-XX VICARÍAS ALBA Y ALISTE

 

La historia de la Comarca Alistana no habla de grandes batallas ni de importantes yacimientos arqueológicos que hayan supuesto un avance en el estudio del origen de la humanidad. Pero sí que acoge vestigios escasos y no muy significativos, pero que muestran la evidencia del paso humano por la región.

 

PALEOLÍTICO, NEOLÍTICO Y CALCOLÍTICO

 Desde estos períodos hasta nuestros días quedan unos pocos restos que prueban que ya había asentamientos por tierras alistanas. Este es el caso de los restos encontrados en castros alistanos.

En una pequeña cavidad del castro amurallado de “El Pedrosso, en la localidad zamorana de Trabazos, cuya correspondencia al horizonte calcolítico parece probada por la abundancia de cerámicas típicas de esa época.

Se han descubierto varios paneles con grabados rupestres o insculturas muy simples: figuras humanas anoriformes, retículas, cruces, manos, etc, que constituyen un magnífico conjunto de arte esquemático y acaso un santuario.

Su mayor interés radica en la similitud de sus signos con respecto a otros, habitualmente pintados en rojo o negro, bastante comunes en las sierras del sur de Salamanca, también en lugares de Soria y otro hallazgo descubierto hace años en la Sierra de la Culebra.

 

Abrigos del Portillón y de Melendro. Sierra de la Culebra.

 

Descubiertos en 1977 por Grande del Brío, los abrigos del Portillón y de Melendro se ubican en la Sierra de la Culebra, al noroeste de la provincia de Zamora.

Fueron los dos primeros ejemplos de pinturas rupestres esquemáticas hallados en la comarca alistana. Ofrecen una gama de motivos muy escasa pero morfológica y técnicamente paralelizables con la inmensa mayoría. 

Pintados en rojo, los motivos de la covacha o abrigo del Portillón utilizan un soporte de cuarzo para plasmar en él varios grupos de barras y tres antropomorfos de 10, 17 y 20 cm de altura respectivamente, con posible cabeza de “martillo” y representación armada en el último de ellos.

Las pinturas del abrigo de Melendro se localizan en las inmediaciones del arroyo del mismo nombre y presentan tan solo cuatro grupos de barras pintadas en color rojo desvaído.

 

EDAD DEL BRONCE. EDAD DEL HIERRO

 Los vacceos y vetones introducen la agricultura y la ganadería.

Los pueblos pastores llevan una vida nómada pero los vacceos eran laboriosos en la agricultura, distribuían anualmente las tierras que iban a cultivar y el producto de las cosechas, y castigaban con pena de muerte toda ocultación o atentado contra la propiedad común.Los cereales eran la principal riqueza de sus feraces llanuras, los metían en hondos graneros para poder conservarlos muchos años.

Más tarde se reúnen en poblaciones, de carácter castreño.

Así, en Fradellos hay un castro fortificado. Se situaban en lugares de fácil defensa.

La vivienda es circular, de adobe y piedra. Ponen en relieve la importancia de la ganadería, ovina, caprina y vacuna, y también dominan la minería-siderurgia, sugiriendo el abastecimiento de los poblados de la cuenca del Duero a partir de estos centros noroccidentales.  

 

 

MUNDO CELTIBÉRICO

Se producen invasiones celtas sobre el año 750 antes de Cristo, y de ellos se conservan numerosos restos: castros, estelas, cerámica...

Eran guerreros y pastores trashumantes que invaden la península atravesando el Pirineo por Roncesvalles y el Pancorbo, hasta alcanzar el curso del Duero.

En la zona norte del valle del Duero habitan en castros bien definidos, edificados en lugares altos, estratégicos e inaccesibles, de los que se conservan numerosos restos en pueblos de Aliste. 

En Rabanales hay cuatro antiguos castros celtas, cuyos resto culturales se plasman todavía en los alrededores de la iglesia, como lo demuestran dos enormes falos, que permanecen inalterables. Además, en las paredes de la iglesia hay estelas solares celtas.

Castros celtas

La mayoría son recintos pequeños. Su rasgo más característico es la fortificación del recinto, a menudo situado en alturas o lugares de topografía con defensas naturales. También se construyen potentes muros defensivos y fosos.

Los castros se organizan en casas redondeadas y aisladas.

Florentino López-Cuevillas los define como ciertos recintos fortificados, de forma oval o circular, provistos de una o varias murallas concéntricas, precedidas de sus correspondientes fosos, y situados en la cumbre de oteros o montañas.

Alguno hacen uso de las “piedras hincadas” para completar los sistemas de defensa.

Las casas consisten en viviendas unifamiliares, construidas con piedaras. Las cubiertas eran siempre de fibra vegetales.

La vida celta

La economía depende de la ganadería, principalmente ovina y caprina, ademas de bóvidos y caballar.

La agricultura es algo secundario y la practicaban las mujeres. La posesión de la tierra no se apreciaba.  

Cuenta Diodoro que los vacceos dividían el campo por suertes cada año, que trabajaban por parcelas según sorteo,  y se hacía cosecha común.

La dieta de estos pueblos era rica en componentes vegetales y frutos secos. La carne era de consumo ocasional y sólo cuando era de caza.

Craban una especie de cerveza llamada caelia. El vino era escaso y lo consumían mezclado con miel. (Datos recogidos por Estrabón).

Esculturas celtas,  vacceas y vetonas

 

Verracos

 

Son esculturas de toros y cerdos de los ambientes particularmente vetones, aparecidas en una amplia región que integran las provincias de Ávila, Toledo, Cáceres, Salamanca, Zamora, Segovia y algunas zonas portuguesas como Tras-Os-Montes y Beira Alta.

Aparecen los animales esculpidos con su peana o plinto en un único bloque de piedra, por lo general de granito.

Se hallan de pie, rígidos y frontales, con las patas fundidas en bloques delante y detrás, con un sobrio estatismo que suelen romper a veces las estatuas de cerdo, echados más o menos ligeramente hacia atrás en postura de acometida.

No se sabe si son estatuas totémicas, exvotos de sacrificios o quizás términos o hitos camineros. Parece que tuvieron significados múltiples, según el sitio y el tipo elegido.

Muchos verracos, situados en zonas de pastos y de manantiales tuvieron función de señalar el paisaje pastoril que regentaban dos de los castros, con un significado simbólico de protección o de señalamiento.

También es probable que tenga que ver con creencias funerarias.

 

Estelas

Las divinidades o expresiones de la religión celta tienen gran proyección celeste.

En las estelas de la época romana de ambientes célticos, adquieren un especial desarrollo los signos astrales. Suelen tener forma esteliforme y grandes rosetones. Ello se vincula al más allá situado en la esfera de los astros.

 

La estela es una lápida o pedestal que lleva una inscripción. Establecían un vínculo entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Recordaban el nombre, título del difunto y oraciones.

Son los castros los núcleos sobre los que discurre la vida, hasta que llegan los romanos, ya que, aunque los cartagineses también entran en la Península, no pasan de Toro (Arbukala).

 

Historia de Aliste
Malu
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