Mahide
 
   
 

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REINOS CASTELLANOS
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EL REINO CASTELLANO-LEONÉS

 

Ronda el año 1072 y el reino castellano-leonés ocupaba toda la parte noroeste de la península, entre la que estaba la parte portuguesa también, así como Galicia, Asturias y Cantabria. La otra parte correspondía a la España musulmana.

Durante principios del siglo X se producirán batallas constantes, como es el caso de las ocurridas en Zamora, con la muerte de Sancho y las batallas del Cid.

Raimundo de Borgoña dirige la repoblación de Zamora, con mayoría de gallegos en las repoblaciones (1094-1095).

Hasta el siglo XIII no conseguirán ocupar la mayor parte de la península los cristianos, reduciendo a los musulmanes de Cáceres y Toledo para abajo. Así, reinará Alfonso X el Sabio, hasta que ocupe el reino Sancho que será rey único desde 1284.

 

Señor y siervo

El rey concede tierras y derechos a nobles y eclesiásticos y estos repueblan sus dominios poniendo a los pobladores condiciones. Campesinos y señores o eclesiásticos están ligados por contratos claramente feudales. Los que otorga la iglesia de Zamora son un ejemplo: Los pobladores deberán reconocer el señorío del obispo, pagarles tributos y trabajar determinados días al año en las tierras del señor.

Así lo demuestran los fueros de Mahíde, Figueruela y Nuez, que dependen del Monasterio de San Martín de Castañeda el primero y del monasterio de Moreruela los dos últimos.

El trabajo en las tierras del señor va desapareciendo, sustituido por pago en dineros, a medida que se reactiva el comercio. El dinero hace que el campesino no tenga que abandonar sus tierras en la siembra, siega, acarreo o trilla, para cultivar las del señor. Mientras realizan estas tareas personales (corveas, jeras o sernas) los campesinos son alimentados por el propietario.

Cuando el señorío es eclesiástico se obliga a los campesinos a ser parroquianos de la iglesia local, y se les obliga a entregar los diezmos, primicias, etc.

La ganadería es una de las bases económicas del reino. Las ovejas y el grano son de gran importancia en el siglo XII. Así se crea La Mesta, reconocida oficialmente por Alfonso X en 1273.

La principal misión de la Mesta es organizar las cañadas o caminos y veredas entre las zonas cultivadas. Las más importantes son tres: leonesa, segoviana y manchega. La leonesa parte de León y atraviesa los términos de Zamora, Salamanca y Béjar.  

 

 

La iglesia

Los clérigos están exentos del trabajo, por lo que reciben donaciones y cobran por arrendar casas y tierras. Las donaciones se hacen para obtener el perdón de los pecados. Otra forma de pago son los diezmos.

Alfonso X en 1255 dirigen un documento a diversos concejos y aldeas en el que alude a los diezmos. Se trata de entregar una décima parte de la cosecha que se produce.

La iglesia mantiene una estructura feudal paralela a la de los señores. Los monjes se parecen por sus riquezas y forma de vida a los nobles. Estos monjes son los cluniacenses.

Contra esta situación se alzan numerosas reformas, para cambiar las costumbres y se exige la vuelta a la pobreza.

Dentro de esta corriente esta la comunidad cisterciense creada en 1098 por Roberto de Malesmel, que aspiraba a que su grupo viviese del trabajo personal, en el más absoluto retiro y con la idea de la pobreza, renunciando a los diezmos. Este grupo fue tan popular que pronto los fieles dan muchos donativos y los cistercienses rivalizan en riquezas con los cluniacenses.

Los cistercienses hacen una actividad repobladora de extraordinaria importancia. Se hallan organizados en un conjunto de cuyo centro, Citeaux, dependen todos. Son importantes los monasterios de Moreruela, Valparaiso, Carracedo, San Martín de Castañeda, etc.

Según los fueros locales, Nuez y Figueruela depende del monasterio de Moreruela mientras que Mahíde depende de los monjes de San Martín de Castañeda.

Moreruela es filial de Citeaux y San Martín de Clairvaux

 

 

San Martín de Castañeda

 

“Espejo de soledades” llamó don Miguel de Unamuno a San Martín de Castañeda, nacido junto a su monasterio medieval, aunque se remonta su creación a la época visigótica.

La invasión arábiga destruyó las estancias conventuales y dispersó a los frailes, pero en el siglo X ya se había refundado el establecimiento bajo la regla benedictina. En el siglo XII adoptó la orden de Cister y mantuvo la vida monástica hasta la desamortización de Mendizabal en 1835.

El monasterio data de la época goda, aunque hay quien dice que en el año 871 había ya en este lugar un abad, Martín, con su comunidad, que poseía el lago y sus riberas.

Lo más creíble es que a principios del siglo X lo repoblaron monjes de San Cebrián de Mazote. En una inscripción mozárabe se afirma que en el 921 el abad Juan, con monjes huidos de Córdoba, reedificaron de piedra la iglesia y el monasterio, en cinco meses. Numerosas escrituras hacen constancia de las donaciones de poblaciones, heredades y feudos que se fueron agregando a esta rica casa.

El abad tenía alta y baja jurisdicción en las villas y lugares de su señorío y nombraba los alcaldes ordinarios y mayores. Fernández Duro nombra hasta 130 poblaciones feudatarias que desde el 923 hasta 1288 fueron agregándose. Por todas estas pertenencias y la posesión del lago hay mucha competencia y pleitos, sobre todo con los condes de Benavente en el siglo XV.

En 1150, el obispo de Astorga, Arnaldo, impuso por abad a Pedro Cristiano, monje famoso del monasterio bernardo de Carracedo. Años después, en 1203, Alfonso IX le une a Carracedo, pero hasta 1245 no adoptaron la regla del Cister.. En 1263 es elegido abad Rodrigo Pérez.

A finales del siglo XIV aparece el primer abad comendatario.

Entre los monasterios que dependieron de San Martín se cuenta:

-         El priorato de Santa Cruz de Casayo, donde vivió San Gil e Casayo en el siglo XVIII.

-         San Juan Bautista, de Ribadelago, fundado por el anacoreta Manisindos, después del Cister, a medio km de San Martín.

-         San Cosme de San Damián de   Intramio, fundado por el mozárabe Zuleimán.

Los fueros de la villa fueron otorgados en 1063 por Fernando I.

Entre los hijos ilustres sólo mencionar al fray Roberto Muñiz, historiógrafo de la Orden, autor de la Biblioteca cisterciense y de la Medula Cisterciense.

La iglesia, hoy parroquia, pertenece a la mitad del siglo XII. De la mozárabe sólo se conserva la inscripción histórica en caracteres mozárabes, antes aludida.

Consta de tres naves y tres ábsides cilíndricos, con arcos apuntados. Los capiteles son de hojas, muy variados. Los muros, muy gruesos. La puerta, sencilla de arquivoltas lisas de medio punto. Las naves altas se cubren con bóvedas de medio camón y con lunetos en los brazos del crucero, para obtener luces directas.

Es contemporánea de la catedral de Zamora, que la tiene como modelo, y confirma el dominio en la  comarca de la escuela borgoñona más que de la aquitana.

La sacristía y la fachada principal corresponden a reformas arquitectónicas del siglo XVIII.

El templo conserva varios sepulcros góticos tallados en nogal del siglo XIV y un retablo renacentista del siglo XVI

 

 

Mahide

 

Mahide, localidad del la comarca de Aliste, que no de Sanabria como el monasterio de San Martín de Castañeda, entra en la historia al cobijo del monasterio de este pueblo, al que un día, que se desconoce, lo donó Alfonso Enríquez, rey de Portugal, Ratificando esta donación Fernando II en 1167. Fernando II da a San Martín de Castañeda el lugar de Mayde, que “deberat vovbis A. Rex Portugallensis”. (Citado por Herculanao en “Historia de Portugal”, tomo I, página 5333 y también por J. González en “Regesta”, 393.)

 

Fuero de Mahide.

El fuero fue dado por el abad de San Martín de Castañeda y es anterior a 1237.

No ha llegado hasta nuestros días este fuero del pueblo alistano, pero sí que hay referencias a su antigua realidad por las menciones contenidas en la carta foral de Aquasubterra y Valleluengo, que lo tuvo como complementario.

En el fuero de Aquasubterra y Valleluengo, en junio de 1237, otorgado por el abad Viaviano de San Martín de Castañeda se dice: “ Tamen si nolueritis vendere, hebeatis illas per forum de Maidi”.

Se regula la posesión de las tierras de cavada beneficiadas por los colonos, se les concede la libre disposición sobre ellas mientras moren en el lugar, pudiendo venderlas al monasteio si emigraren o a cualquier vasallo forero, si el monasterio no quisiera compararlas. Pero si no quisieran venderlas, pueden retenerlas conforme al fuero de Mahide.

El texto de Aquasubterra ofrece la presencia testimonial de un “Martinus Fernandi de Figueilola” y de “Petrum Vermudi maiorinus de Maide conf”., cuya asistencia al acto para crear el nuevo estatuto sugiere interés y dependencia territorial entre Mahide, poseedor de un anterior reglamento foral y el nuevo de Aquasubterra, sometido a una normativa foral análog.

 

Moreruela

 

Nuestra señora de Moreruela o Reorerola es una abadía de la orden del Cister, situada en la provincia de Zamora y perteneciente al obispado de Astorga.

En los tiempos del rey Ramiro III de León, habiendo llegado hasta la corte la fama de los los santos Froilán y Atilano, fueron llamados a ella por el monarca. El rey hizo merced de grandes limosnas a los dos santos y les concedió en su reino territorios donde pudieran edificar algunos monasterios.

Los santos fundaron dos: uno en el valle de Tábara, llamado Moreruela de Tábara, en el cual permanecieron y el otro el de Santiago de Moreruela, distanciado una legua del primero.

Corría el año de 985 cuando San Froilán y San Atilano pasaron a fundar este segundo monasterio, reuniendo una comunidad de 200 monjes, de la cual fue el primer abad san Froilán, que nombró prior de la casa a San Atilano.

En el reinado de Bermudo II tuvieron que dejar el gobierno del monasterio porque este rey los sacó de él para colocarlos en las sillas de León y de Zamora, siendo electos y consagrados juntamente.

En un principio se dedicó el monasterio de Moreruela al apóstol Santiago.

En el reinado de Alfonso VII, cuando el monasterio de Moreruela aceptó la reforma del  Cister, la abadía de Moreruela, introducida ya la reforma cisterciense, llegó a ser uno de los monasterios más ejemplares de España.

Fundado bajo los auspicios de los reyes de León, vino a ser un monasterio regio, engrandecido por los reyes de León, Castillo y Portugal, algunos de los cuales escogieron para su sepultura la iglesia y los claustros del monasterio.

Uno de los títulos principales de Moreruela era el ser madre de otras muchas casas. Entre sus filiaciones más insignes se cuentan:

  •  El monasterio de Santa María de Aquilis, en el reino de Portugal.

  •  El monasterio de los Nogales, en el reino de Sicilia.

Los abades de Moreruela recibían la obediencia de una orden de caballeros militares llamada de Trujillo, cuyos orígenes son algo dudosos, aunque parece cierto que era una orden separada de los de Alcántara, a la que se incorporan más tarde.

La grandeza de esta casa y las píngües rentas de que disfrutaba el convento, excitaron la codicia de algunos seglares que aspiraron a la dignidad abacial.

El gobierno de los abades comendatarios trajo consigo el decaimiento de lo espiritual y el empobrecimiento de bienes en lo temporal.

Este estado de cosas duró hasta el año 1424 en que se despertó en los conventos cistercienses de España el espíritu de su reformación espiritual y se redujeron a una congregación las principales abadías del reino.

Este monasterio de Moreruela se agregó a la congregación de Castilla por los años de 1494.

 

 

Nuez

 

La extensión del poder jurisdicional del Monasterio de Moreruela hasta el confín occidental extremo de Zamora, tocando tierras portuguesas del distrito de Braganza denota la gran influencia patrimonial y religiosa alcanzada por aquel gran centro monástico.

El texto de Nuez fue dado en el mes de mayo de 1238 por el abad Esteban, con el asentamiento de su convento, acentuándose en la exposición el tono afectivo con que este grupo de colonos era bien visto por el monasterio y la loable disposición de servicio con que aquellos moradores se comportaron.

Hay cinco reglas administrativas y cinco penales:

  1. Se establece que las roturaciones y plantaciones pertenecerán a los colonos perpetuamente a título de heredad, con la condición de que moren en la villa y paguen anualmente al abad cuatro sueldos por la fiesta de San Martín.

  2. El colono que vaya a morar en otro lugar y vuelva a la villa para seguir labrando sus roturaciones, o las labrase por medio de otro, habrá de dar al monasterio el quinto de su fruto, además del diezmo a la iglesia de la villa.

  3. Quien se vaya de la villa por mengua u otra causa, y quisiera vender las labores, la viña o cualquier plantación que hiciese, deberá comunicarlo al vicario del monasterio por si éste quisiera comprarlas en término de quince días, y al no hacerlo éste, pudiera aquel venderlas a cualquier vasallo del monasterio a condición de hallarse libre de caloña la heredad.

  4. Quien construyeses dos casas de piedra o realizase plantaciones y quisiese morar en otro lugar, debía entregar la mitad al vicario del monasterio, pudiendo vender su parte a quien cumpliese el fuero. Si no la vendiese  y tornase después a la villa, podría ocuparla de nuevo, desalojando de ella a quien la tuviera.

  5. Si se vende la casa, viñas y plantaciones al vicario del monasterio, lo hiciese lealmente por el precio que otros le ofrecerían, realizándolo a favor de estos si el vicario rehusase la compra; pero si éste hallare que la heredad fue vendida por precio inferior, habría el vendedor pagar la multa de diez maravedíes al convento.

  6. El homicidio se sanciona con la leve pena de 10 maravedíes.

  7. La violación de mujer o hija ajenas acarrea la misma caloña.

  8. La herida causada en la cabeza, de la barba arriba, con producción de llagas, se paga con 10 maravedíes.

  9. La herida causada en el cuerpo, de la barba abajo y con efusión de sangre, pagará 5 maravedíes, sin perjuicio de pagar otros 5 sueldos por rotura de ropa que ocasione.

  10. La participación en banda o asonada se sancionaba con multa de un maravedí pagadero al señor

 

Figueruela

 

No se conoce el contenido de su carta foral. Consta su existencia merced a la remisión expresa que a ella hizo el texto concerniente a los colonos de Ataulfo, vasallos de Moreruela, a quienes el abad Esteban y su convento dieron breves reglas en el año 1242.

“Todos elos otros fondedores, carvoneros, folleros, malladores a otros omes qualquier que viengan y morar dar VI dineros en diezmos; calonia e voz e envidia a fuero de Ficarola”.

Hace suponer que en este lugar de Figueruela debían de residir notables grupos de gentes dedicadas a la elaboración de instrumentos. De hierro con destino a las necesidades agrícolas, tal como sucedía en la localidad de Ataulfo.  

 

Historia de Aliste
Malu
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