Mahide
 
   
 

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EL SECRETO DEL RÍO ALISTE
FUENTE CLARA SIERRA DE LA CULEBRA LEYENDAS VIGA ATRAVESADA

 

 

En Ocasiones moría ganado después de bajar a beber agua en el río. Algunos pastores también habían aparecido muertos no lejos de la orilla...

 

Se decía que en los pueblos del río se culpaban unos a otros de envenenar el agua, hasta que se llegó a una conclusión: una mujer extraña y muy hermosa de joven, además de rica, se había casado desobedeciendo a su familia con un mozo, hijo de molineros. Poco tiempo después el mozo moría en los caminos, por donde viajaba como buhonero. Una vez enterrado la muchacha no quiso vivir en su casa y se retiró al monte, a la cabaña abandonada de la Carbonera Vieja.

Nunca se oyó decir que hubiese hacho daño a nadie. Se dedicaba a buscar hierbas, frutos, miel... En invierno se la veía recoger leña.

En las largas temporadas de nieve constante, la gente miraba cada mañana a ver si salía humo de su cabaña. Pero ningún otoño bajó a celebra la cosecha en su casa. Ni siquiera acudió al entierro de los suyos. Y es que, se comentaba, todos aquellos años estuvo fraguando su venganza hasta que encontró la forma de hacer el mal.

Cada año, cuando en Peña Mira se regalaban las nieves últimas y en el vallejuelo la vida volvía a querer reverdecer, salía, oculta, a buscar en los bosques orugas negras, salamandras y escuerzos. Y un día, al amanecer de la Cruz de Mayo o en la noche de San Juan, las machacaba con piedras y vertía la orza en los remansos del Río Aliste.

El día que fueron a prenderla se juntaron los vecinos de todo el contorno y la querían matar. Tuvo que intervenir la guardia. El juez dijo que se abriría un proceso. El clero dijo que se haría un desagravio.

Una vez ejecutada , la gente respiró tranquila.

Cuando al año siguiente aparecieron muertas a la vera del río algunas reses hubo quienes pensaron que aquella no era la culpable. Así fue como se construyó la ermita donde estuvo la cabaña. En el altar había un ramo de novia blanco y escrito unos versos:

Por eso yo nunca digo

de este agua no beberé.

Los pastores ya no llevaban su ganado a beber por aquellos remansos ni dejaban pacer en las orillas a sus ovejas.

Años más tarde murieron dos niños y fue cuando se descubrió el secreto: unas plantas eran las causantes de sus muertes. Su nombre era el Nabo del Diablo, la planta más venenosa del Río Aliste.  

Leyendas
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