Mahide
 
   
 

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SIEGA Y ACARREO
ARADA BURRA MAJA Y MEDIDAS LABORES DEL CAMPO TRILLA Y LIMPIA OVEJAS VENDIMIA

 

 

LA SIEGA

 

Cuando las mies están maduras se ajustan segadores, que llegan en cuadrillas y reciben dinero y comida (el jornal). Las comidas eran cinco: una antes de salir el sol (desayuno de pan y aguardiente). A media mañana almuerzo a base de pan y embutido y tocino. Le sigue la comida fuerte, en la que las patronas llevaban comida caliente a los segadores. También había merienda y cena.

Comidas compuestas de buenos tocinos, jamones, chorizos, bollas, patatas y guisos de carne y legumbres, todo acompañado de hogazas y regado con vino en abundancia, por lo menos cuatro cuartillos por segador...

Se siega a mano, con hoces. El que empieza a segar una tierra de trigo, lo hace con tres surcos, poniendo las manadas en haces o gavillas. El siguiente segador siega dos surcos, poniendo sus manadas de cereal sobre las gavillas hechas por el primero.

 

El próximo vuelve a coger 3 surcos y el siguiente dos, y así sucesivamente.

Una vez segada la tierra hay que atar las gavillas en manojos, con vilortos o garañuelas, ambos de paja de centeno. Las primeras son del año anterior, con la espiga desgranada con el manal, a base de golpes. Se moja la paja y se ata.

Las garañuelas son de centeno recién segado, con la espiga llena de grano y seco.

Vilortos y garañuelas eran dados al atador por los más pequeños , pues todos contribuían en estas tareas. También los niños se encargaban de pasar botijos y barrilas para refrescar a los segadores.

Mientras los segadores y atadores estaban en la labor se entonaban cantares para hacer más llevadero el trabajo.

Durante la jornada de siega, el sol era inclemente por lo que los sombreros de paja de anchas alas y los pañuelos protegían las cabezas...

Pero de vez en cuando un remolino o viento trae frescor, pero también los había traidores, que pasaban juguetones por las gavillas que no estaban atadas, las esparcía y descolocaba, enmarañándolas, acrecentando el trabajo del atador o gavillador.

 “Quien bien aró, bien segó”.

Una vez que el cereal crecía, granaba y se doraba, se procedía a segarlo, allá por el mes de julio. “En julio se siega lo verde y lo maduro”.

Primero se segaba la cebada, pues se secaba antes y granaba también pronto: “Cebada granada, a los ocho días segada”.

La siega con hoz es algo mecánico: se coge una manada de cereal, se pasa la hoz lo más baja posible, cercana al suelo, y se corta la paja, colocando la manada en un montón, llamado gavilla. Las gavillas se juntaban y ataban formando los manojos, que se dejaban extendidos unos días para que secaran más. Después se juntaban en varios montones, llamados mornales.

Las familias se juntaban para esta labor y también se contrataban segadores, que solían ser grupos de gallegos o andaluces.

Se comenzaba la siega muy pronto, apenas el sol secaba el rocío, y se trabajaba todo el día, hasta casi oscurecer. El sol era el peor enemigo.

“Al segar baja la  mano y tendrás más paja para tu ganado”.

No sólo había  que segar bien, sino que además era importante la atada, para que los manojos no se deshiciesen a la hora del acarreo.

“Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.”

El cansado trabajo de la siega se alegraba con la barrila de agua, un buen bocado, la bota de vino y el botijo para refrescarse. Los cánticos de los segadores se oían en esta época y animaban la labor.

 

Utensilios utilizados en la siega: La hoz, la dedalera o dedil y la guadaña.

La hoz. Es un utensilio utilizado para segar cereales o hierba. Consta de una hoja acerada curva, muy afilada, con mango de madera.

“En mayo, la hoz en la mano; la de heno, que no la de centeno”.

“Cuando junio llega, afila la hoz y limpia la era”.

Dedalera o dedil. Cuando los segadores cortaban la mies, en la mano izquierda se colocaban una dedalera, para protegerse de posibles cortes. Los dedos que se cubrían era: meñique, anual y corazón.

Los  dedales son de cuero, unidos, y se ataban a la muñeca con una pulsera.

 

Guadaña o “gadaño”. Es un apero para segar hierba o cereal a ras del suelo, haciendo una serie de filas de hierba, llamadas “varaños”.

En pleno verano, bajo los calurosos y pesados rayos del sol, el cereal queda completamente seco. Es el momento de la siega.

Las mejores horas para la siega son las primeras de la mañana, cuando el tallo tiene flexibilidad por la humedad de la noche. Se realiza en cuadrillas que se dedican durante todo el verano a esta labor.

 

Manada se llama cada haz que se siega de un corte con la hoz. Cada manada se amontona creando una gavilla. Tres o cuatro gavillas forman un manojo, una vez que se atan con el vilorto o la garañuela.

El trabajo en cuadrilla obliga a mantener un ritmo uniforme por todos los componentes.

Los manojos se amontonan en mornales, los cuales se recogen más tarde con el carro para llevarlos a ala era. Se cargan con furcones, que son palos largos y gruesos, terminados en punta, con un gancho.

Los carros llevan espetos, palos que se engarzan en las costanas del carro, para permitir mayor capacidad de carga.

En la era se amontonan los manojos formando medas, especie de chozas de paja circulares, con tejado incluido.

Más tarde se procedía a bajar los manojos, se extendían en el suelo, desatados y esparcidos, formando la parva, que se procedía a trillar,  con los trillos de madera y lascas de pedernal, que trituraban la paja y separaban el grano, y con burros o vacas tirando de los trillos.

Durante largos años estas labores han forjado la historia de nuestros pueblos.

  

EL ACARREO

 

Una vez segado el cereal se transportaba en carro desde las tierras hasta la era. El carro iba uncido a bueyes, mulas  o vacas. Se le añadían teleras y “espetos” (palos  que se colocan en las teleras o “costanas”  para poder cargar con mayor cantidad de manojos.

En el carro se subía una persona para ir colocando los manojos, mientras otros dos, con el “furcón” (palo largo con gancho en la punta) se los iban izando.

Durante esta época las moscas y tábanos se ensañan con el ganado, por lo que a las vacas se les ponían melenas largas y los rapaces (niños) de la familia se encargaban de espantar de sus cabezas a estos molestos insectos con ramas de roble o escobas para que “no chamuciaran” (inclinaran la cabeza) y no pusiese en peligro a la persona que se hallaba en lo alto del carro.

Al llegar a la era se procedía a descargar la carga, formando las “medas” de forma redonda, terminándolas con un tejado también de trigo.

Una vez que los rastrojos quedaban libres de mornales se procede al espigado, recogiendo las espigas que se habían desprendido y estaban entre los rastrojos.

EL CARRO.

Es un vehículo de dos grandes ruedas de radios unidas por un eje. Sobre ellas se instala la armazón con las dos teleras o costanas laterales. 

A esto va unida la “iceda” que acaba con un palo cruzado que permite uncirlo al yugo con el “sobeo” o correa gruesa de cuero. 

 

 

En época de acarreo se le unen a las  costanas los espetos.

Para recolectar la hierba se pone en la parte de atrás una rabudera que permite que el carro pueda albergar más capacidad.

Cuando se trilla, para la recogida de la paja se ponían “cañizos” curvos de madera, tanto en la parte de adelante como en la de atrás.

Otro tipo de cañizos son los planos, que se utilizan para transportar otros productos agrícolas como las patatas.  

    

 

 

 

 

 

 

Elementos que componen el carro

Ruedas. De radios de madera y maza. Los radios  se recubren de llantas de hierro.  

 

 

 

 

 

 

 

Costanas. Teleras de madera que van a ambos lados del carro.

Iceda. Tronco abierto en forma de V, que forman el eje que une la armazón con el yugo.

Eje. Barra de hierro que une las ruedas, que se incrusta en la maza, sobre la que van los radios.

Asiento (sojao). Tablero sobre el que va asentada la armazón del carro.

Berbión. Palos atravesados en la parte delantera y trasera del carro, sobre el asiento.

Pernillas. Cuatro palos, dos delante, dos atrás que van en las teleras.

Varal. Travesaño superior de la costana. Palos donde encajan las estacas de los costados de la caja de los carros.

Tentemozo. Palo que permite que la parte delantera de la iceda no toque el suelo.

Palomilla. Palo atravesado que sujeta el carro al yugo, por medio del sobeo.

Cañizos. Uno delantero y otro trasero, que permiten que la carga no salga de la armazón.

Rabudera. Armazón de tablas, en forma de V que se pone en la parte trasera del carro para permitir cargar mayor cantidad.

Herramientas para el acarreo

 

Horca. Es un instrumento de madera de 3 ó 4 puntas y un palo largo, hecho de ramas de árboles, que se utiliza para coger manojos, gavillas, etc. (tornadera).

Furcón. Palo muy largo con una especie de uve en la punta que ayuda a izar los manojos para darlos a la persona que está subida en el carro.

Vienda. Instrumento con seis o siete pinchos unidos a una tabla con mango. Al estar los ganchos juntos permite coger hierba o paja.

Rastro. De madera, con dientes para poder juntar las mieses.

Manal. Utensilio que se utiliza para separa el grano de la espiga del centeno, cuya paja se queda entera y se utiliza para hacer “vilortos” al año siguiente y para “chamuscar” los cerdos en la matanza.

Costa de dos palos, uno largo y otro corto, unidos por tiras de cuero.

Mayador o mayadera. Es de madera, corto y manejable que se utiliza también para separa el trigo o cereal de la paja. También para mayar los garbanzos o lentejas y sacarlos de sus vainas.

 

Labores del campo
Malu
© Mahíde