EL
SOLDADO QUINTADO
En
mayo, por mayo era
En
tiempo de primavera
Cuando
Don Felipe
Vino
a quintar
estas tierras.
Doce
mil soldados lleva
Debajo
de su bandera;
Dos
mil eran soldaditos
Los
otros quintados eran.
En
el medio de los quintos
Uno
más penita lleva,
Lleva
la cara vendada,
La
vista clavada en tierra.
Le
pregunta el capitán:
-¿Por
qué llevas tanta pena?
¿Es
por padre o es por madre
o
es porque vas a la guerra?
-No
es por padre ni es por madre
ni
es porque voy a la guerra,
es
por mi pobre esposita
ni
casada ni soltera.
-Si
es por tu pobre esposita
por
dos años vas a verla.
-Por
dos años, mi mayor,
por
dos años yo no fuera.
-Por
cuatro años, mi soldado
por
cuatro años vas a verla.
-Por
cuatro años, mi mayor,
por
cuatro años yo no fuera.
-Por
seis años, mi soldado.
Por
seis años vas a verla.
-Por
seis años, mi mayor,
por
seis años yo si fuera.
Coge
el caballo que corre,
Coge
el caballo que vuela,
Cruza
los anchos caminos,
Deja
las estrechas sendas.
Al
llegar a un cotorrito,
Al
bajar una alameda,
Vio
venir a un caballero
Que
le habló de esta manera
-¿Dónde
vas, triste soldado?
¿Dónde
vas, triste de ti?
-Voy
a ver a mi esposita,
días
hay que no la vi.
-Tu
esposita está muerta,
muerta
está que yo la vi.
Al
entierro estuve yo,
De
su caridad comí.
Los
anillos de los dedos
Mira,
te los traigo a ti.
-Vuela,
mi caballo, vuela
por
ver si esto es así.
Camina
un poquitillo
Un
blanquillo vio venir.
Se
ha espantado el caballo
Yo
también me espolvorí.
-No
se espante el caballero,
no
se espante usted de mí,
que
yo soy tu esposita
que
algún día te serví.
-si
usted fuera mi esposita,
tú
me abrazaras a mí.
-Brazos
con que te abrazaba,
mira,
no los traigo aquí,
que
me los pidió la tierra
y
a la tierra se los di.
-Si
tú fueras mi esposita
tú
me besaras a mi.
-Labios
con que te besaba
mira,
no los traigo aquí,
que
me los pidió la tierra
y
a la tierra se los di.
Si
te vuelves a casar
Cásate
en Valladolid,
Con
la hija del platero
Que
se llama Beatriz.
La
primera hija que tengas
Le
has de poner como a mi:
Blancaflor,
flor de las flores,
Azucena
del jardín.
|
Voces
daba el marinero
Voces
daba que se ahogaba.
Le
respondiera el demonio
Del
otro lado del agua:
-
¿Cuánto diera el marinero
a
quien lo saque del agua?
-
Yo daría mis navíos
cargaditos
de oro y plata.
-Yo
no quiero tus navíos
ni
tu oro, ni tu plata.
Quiero
que cuando te mueras
Me
des parte en el alma.
-El
alma no te la doy
que
la dio Dios prestada.
-Haz
el testamento burro,
haz
el testamento y manda.
-La
cabeza dejo a las hormigas
para
que hagan su morada.
-Haz
el testamento burro,
haz
el testamento y manda.
-Los
ojos mando a los ciegos
para
que vean por donde andan.
-Haz
el testamento burro,
haz
el testamento y manda.
-Los
oídos a los sordos
Para
que oigan cuando le hablan.
-Haz
el testamento burro,
haz
el testamento y manda.
-La
lengua mando a los mudos
para
que pronuncien palabras.
-Haz
el testamento burro,
haz
el testamento y manda.
-Los
brazos a un campanero
para
repicar las campanas.
-Haz
el testamento burro,
haz
el testamento y manda.
-Las
piernas mando a los cojos
para
que anden sus jornadas.
-Haz
el testamento burro,
haz
el testamento y manda.
-Las
tripas para un guitarrero
para
cuerdas de guitarra.
-Haz
el testamento burro,
haz
el testamento y manda.
-Y
la piel a un cernadero
para
cribos y cerandas.
|
EN
LA PROVINCIA VALENCIA
En
la provincia Valencia
Un
matrimonio vivía,
De
los ricos hacendosos
Una
hija que tenían.
Esta
tenía un novio
Llamado
Pedro Algareño,
Todo
el pueblo le quería
Porque
era un chico muy bueno.
A
los padres de María
Pedro
ya no les hace gracia,
Porque
querían casarla
Con
un sobrino de casa.
El
veinticinco de Abril
Acuerdan
que sea la boda.
Aquel
día a la mañana
Ya
estaba la gente toda.
Ella
se fue a confesar,
Luego
se vistió de gala
Y
al ver entrar a su primo
Se
ha caído desmayada.
-Dejadme
ir al jardín,
le
decía a la gente
y
tirándose en un pozo
allí
se causó la muerte.
Al
ver que tanto tardaba
Toda
la gente bajó,
Encontrándola
en el pozo
Que
daba pena y dolor
Ya
la sacaron del pozo
Para
ponerla en las andas
Y
en el bolso le encontraron
Una
tristísima carta:
-Pedro,
te juro y te juro,
Pedro,
te juro ante Dios
Que
a ti sólo te quería
Con
todo mi corazón.
Pedro
que estaba escuchado
Gime
y llora como un niño.
-¿Acaso
he sido el culpable
de
tan horrible castigo?
La
boda se ha vuelto entierro,
Toda
la gente lloraba
Y
a los padres de María
Todos
la culpa echaban.
Madres
las que tengáis hijas,
Dadles
consejos prudentes
Por
casarse sin amor
Han
preferido la muerte.
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EL
CONDE OLINOS
Madrugaba
el conde Olinos
Mañanita
de San Juan
A
dar agua a su caballo
A
las orillas del mar,
A
las orillas del mar.
A
dar agua a su caballo
A
las orillas del mar.
Mientras
el caballo bebe
Se
oye un hermoso cantar.
Las
aves que van volando
Se
paraban a escuchar,
Se
paraban a escuchar.
Las
aves que van volando
Se
paraban a escuchar.
-Bebe
mi caballo, bebe,
Dios
te libre del mal,
De
los vientos de la tierra
Y
de las furias del mar,
Y
de las furias del mar.
De
los vientos de la tierra
Y
de las furias del mar.
Desde
las torres más altas
La
reina le oyó cantar:
-Mira
hija, como canta
la
sirenita del mar,
la
sirenita del mar.
Mira
hija, como canta
La
sirenita del mar.
-No
es la sirenita, madre
que
esa tiene otro cantar,
que
es la voz del conde Olinos
que
por mí penando está,
que
por mí penando está.
Que
es la voz del conde Olinos
Que
por mí penando está.
-Si
es la voz del conde Olinos
yo
le mandaré matar
que
para casar contigo
le
falta sangre real,
le
falta sangre real.
Que
para casar contigo
Le
falta sangre real.
Guardias
mandaba la reina
Al
conde Olinos matar.
Él
murió a la media noche
Y
ella a los gallos cantar,
Y
ella a los gallos cantar.
Él
murió a la media noche
Y
ella a los gallos cantar.
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COPLA-ROMANCE
SANTA IRENE
En
casa de mis padres
Un
traidor pidió posada.
(Que
tumba la inita inita
que
tumba la inita iná).
Mis
padres como eran nobles
Noblemente
se la daban.
De
tres hijas que tenían
Les
pidió la más salada.
-La
salada no es pa ti
que
no quiere ser casada,
que
está estudiando pa monja
en
el convento Santa Clara.
El
traidor que oyó esto
Luego
trató de sacarla.
No
la sacara por puertas
Ni
tampoco por ventanas;
La
sacó por un balcón
Con
el favor de una criada.
La
cogió por los cabellos
Pa
el caballo la tirara.
Anduvieron
siete leguas
Sin
hablar una palabra.
De
las siete pa las ocho
El
traidor le preguntaba:
-En
casa de tus padres
dime,
¿cómo te llamabas?
-Yo
en casa de mis padres
Irenita
me llamaba,
Y
ahora por aquí
Irene,
la desgraciada.
La
cogió por los cabellos
Por
el suelo la arrastrara,
Hizo
de ella lo que quiso
Hasta
escupirle en la cara.
De
los huesos de la santa
Una
ermita se formara,
De
las cejas de sus ojos
Teja
para retejarla.
Pasan
tiempos, vuelven tiempos
El
traidor por allí pasa.
Le
preguntaba a unos pastores
Que
su ganada guardaban:
-¿De
quién es aquella ermita
tan
blanca y tan dibujada?
-Es
la ermita Santa Irene
que
el campo fue matada.
-Si
es la ermita Santa Irene
entraremos
a adorarla.
A
la entrada del portal
El
sombrero se quitara,
A
la entrada de la puerta
Agua
bendita se garra.
-Perdóname,
Santa Irene
que
yo fui tu amor primero.
-No
te perdonaré yo
ni
tampoco el rey del cielo.
Arrímate
a esa pared
Y
servirás de candelero,
Tu
cuerpo quedará ahí,
Tu
alma se irá al infierno.
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ROMANCE
DE LA LOBA PARDA
Estando
yo en la mi choza
Pintando
la mi cayada
Las
cabritillas altas iban
Y
la luna rebajada.
Vi
de venir siete lobos,
Por
una oscura cañada,
Venían
echando suertes
A
ver a quien le tocaba.
Le
tocó a una loba vieja,
Patituerta,
cana y parda,
Que
tenía los colmillos
Como
puntas de navajas.
Dio
tres vueltas al redil
Y
no pudo sacar nada,
Y
a la otra vuelta que dio
Sacó
a la borrega blanca.
Hija
de la oveja churra,
Nieta
de la orejisana,
La
que tenían mis amos
Para
el Domingo de Pascua.
- ¡Aquí
mis siete cachorros,
y
mi perra trujillana!
¡Aquí,
perro de los hierros
a
correr la loba parda!
Si
me traéis la borrega,
Cenaréis
leche y hogaza,
Si
no me la traéis
Cenaréis
de mi cayada.
Los
perros tras de la loba,
Las
uñas se esmigajaban.
Al
subir un cotorrito
La
loba ya va cansada.
- Tomad
perros la borrega,
Sana
y buena como estaba.
- No
queremos la borrega
de
tu boca lobadada.
Queremos
tu pellejo
Pa
el pastor una zamarra,
El
rabo para correas
Para
atacarse las bragas.
La
cabeza pa un zurrón
Pa
meter las cucharas
Y
las tripas para cuerdas
Para
tocar la guitarra.
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