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La
historia de la Comarca Alistana no habla de grandes batallas
ni de importantes yacimientos arqueológicos que hayan supuesto
un avance en el estudio del origen de la humanidad. Pero sí
que acoge vestigios escasos y no muy significativos, pero
que muestran la evidencia del paso humano por la región.
PALEOLÍTICO,
NEOLÍTICO Y CALCOLÍTICO
Desde
estos períodos hasta nuestros días quedan unos pocos restos
que prueban que ya había asentamientos por tierras alistanas.
Este es el caso de los restos encontrados en castros alistanos.
En
una pequeña cavidad del castro amurallado de El
Pedrosso, en la localidad zamorana de Trabazos, cuya correspondencia
al horizonte calcolítico parece probada por la abundancia
de cerámicas típicas de esa época.
Se
han descubierto varios paneles con grabados rupestres o insculturas
muy simples: figuras humanas anoriformes, retículas, cruces,
manos, etc, que constituyen un magnífico conjunto de arte
esquemático y acaso un santuario.
Su
mayor interés radica en la similitud de sus signos con respecto
a otros, habitualmente pintados en rojo o negro, bastante
comunes en las sierras del sur de Salamanca, también en lugares
de Soria y otro hallazgo descubierto hace años en la Sierra
de la Culebra.
Abrigos
del Portillón y de Melendro. Sierra de la Culebra.
Descubiertos
en 1977 por Grande del Brío, los abrigos del Portillón y de
Melendro se ubican en la Sierra de la Culebra, al noroeste
de la provincia de Zamora.
Fueron
los dos primeros ejemplos de pinturas rupestres esquemáticas
hallados en la comarca alistana. Ofrecen una gama de motivos
muy escasa pero morfológica y técnicamente paralelizables
con la inmensa mayoría.
Pintados
en rojo, los motivos de la covacha o abrigo del Portillón
utilizan un soporte de cuarzo para plasmar en él varios grupos
de barras y tres antropomorfos de 10, 17 y 20 cm de altura
respectivamente, con posible cabeza de martillo
y representación armada en el último de ellos.
Las
pinturas del abrigo de Melendro se localizan en las inmediaciones
del arroyo del mismo nombre y presentan tan solo cuatro grupos
de barras pintadas en color rojo desvaído.
EDAD
DEL BRONCE. EDAD DEL HIERRO
Los
vacceos y vetones introducen la agricultura y la ganadería.
Los
pueblos pastores llevan una vida nómada pero los vacceos eran
laboriosos en la agricultura, distribuían anualmente las tierras
que iban a cultivar y el producto de las cosechas, y castigaban
con pena de muerte toda ocultación o atentado contra la propiedad
común. Los
cereales eran la principal riqueza de sus feraces llanuras,
los metían en hondos graneros para poder conservarlos muchos
años.
Más
tarde se reúnen en poblaciones, de carácter castreño.
Así,
en Fradellos hay un castro fortificado. Se situaban en lugares
de fácil defensa.
La
vivienda es circular, de adobe y piedra. Ponen en relieve
la importancia de la ganadería, ovina, caprina y vacuna, y
también dominan la minería-siderurgia, sugiriendo el abastecimiento
de los poblados de la cuenca del Duero a partir de estos centros
noroccidentales.
MUNDO
CELTIBÉRICO
Se
producen invasiones celtas sobre el año 750 antes de Cristo,
y de ellos se conservan numerosos restos: castros, estelas,
cerámica...

Eran
guerreros y pastores trashumantes que invaden la península
atravesando el Pirineo por Roncesvalles y el Pancorbo, hasta
alcanzar el curso del Duero.
En
la zona norte del valle del Duero habitan en castros bien
definidos, edificados en lugares altos, estratégicos e inaccesibles,
de los que se conservan numerosos restos en pueblos de Aliste.
En
Rabanales hay cuatro antiguos castros celtas, cuyos resto
culturales se plasman todavía en los alrededores de la iglesia,
como lo demuestran dos enormes falos, que permanecen inalterables.
Además, en las paredes de la iglesia hay estelas solares celtas.
Castros
celtas
La
mayoría son recintos pequeños. Su rasgo más característico
es la fortificación del recinto, a menudo situado en alturas
o lugares de topografía con defensas naturales. También se
construyen potentes muros defensivos y fosos.
Los
castros se organizan en casas redondeadas y aisladas.
Florentino
López-Cuevillas los define como ciertos recintos fortificados,
de forma oval o circular, provistos de una o varias murallas
concéntricas, precedidas de sus correspondientes fosos, y
situados en la cumbre de oteros o montañas.
Alguno
hacen uso de las piedras hincadas para completar
los sistemas de defensa.
Las
casas consisten en viviendas unifamiliares, construidas con
piedaras. Las cubiertas eran siempre de fibra vegetales.
La
vida celta
La
economía depende de la ganadería, principalmente ovina y caprina,
ademas de bóvidos y caballar.
La
agricultura es algo secundario y la practicaban las mujeres.
La posesión de la tierra no se apreciaba.
Cuenta
Diodoro que los vacceos dividían el campo por suertes cada
año, que trabajaban por parcelas según sorteo,
y se hacía cosecha común.
La
dieta de estos pueblos era rica en componentes vegetales y
frutos secos. La carne era de consumo ocasional y sólo cuando
era de caza.
Craban
una especie de cerveza llamada caelia. El vino era escaso
y lo consumían mezclado con miel. (Datos recogidos por Estrabón).
Esculturas
celtas, vacceas
y vetonas
Verracos
Son
esculturas de toros y cerdos de los ambientes particularmente
vetones, aparecidas en una amplia región que integran las
provincias de Ávila, Toledo, Cáceres, Salamanca, Zamora, Segovia
y algunas zonas portuguesas como Tras-Os-Montes y Beira Alta.
Aparecen
los animales esculpidos con su peana o plinto en un único
bloque de piedra, por lo general de granito.
Se
hallan de pie, rígidos y frontales, con las patas fundidas
en bloques delante y detrás, con un sobrio estatismo que suelen
romper a veces las estatuas de cerdo, echados más o menos
ligeramente hacia atrás en postura de acometida.
No
se sabe si son estatuas totémicas, exvotos de sacrificios
o quizás términos o hitos camineros. Parece que tuvieron significados
múltiples, según el sitio y el tipo elegido.
Muchos
verracos, situados en zonas de pastos y de manantiales tuvieron
función de señalar el paisaje pastoril que regentaban
dos de los castros, con un significado simbólico de protección
o de señalamiento.
También
es probable que tenga que ver con creencias funerarias.
Estelas
Las
divinidades o expresiones de la religión celta tienen gran
proyección celeste.
En
las estelas de la época romana de ambientes célticos, adquieren
un especial desarrollo los signos astrales. Suelen tener forma
esteliforme y grandes rosetones. Ello se vincula al más allá
situado en la esfera de los astros.
La
estela es una lápida o pedestal que lleva una inscripción.
Establecían un vínculo entre el mundo de los vivos y el mundo
de los muertos. Recordaban el nombre, título del difunto y
oraciones.
Son
los castros los núcleos sobre los que discurre la vida, hasta
que llegan los romanos, ya que, aunque los cartagineses también
entran en la Península, no pasan de Toro (Arbukala).
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