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La
Semana Santa en Zamora y provincia ha adquirido un sorprendente
relieve social. La Diputación publica quías y folletos sobre
la Semana Santa en zonas rurales.
Con
ello se ha conseguido que la procesión del Santo Entierro
de Bercianos de Aliste pase de lleno y por méritos propios
a la mejor literatura etnológica.
DOMINGO
DE RAMOS
La
tradición consiste en hacer una procesión llevando ramos de
madroño, romero y laurel.

Acabada
la procesión y la misa se suelen colocar en alguna entrada
de la casa ( balcones, ventanas ) para que la proteja. Los
ramos sobrantes se guardan hasta el año siguiente, que se
emplearán, secos y quemados, para hacer la ceniza
para el miércoles de ceniza.
JUEVES
SANTO
De
todos los días de Semana Santa, quizás sea el Jueves Santo
el que acumula mayor número de manifestaciones culturales.
En
Alcañices, desde 1920, organizan la procesión la Cofradía
de la Vera Cruz, sucesora de la Orden Tercera. Entre varias
escenas, muestra un crucifijo gótico del siglo XIV, muy arcaizante,
seguido de la Virgen Dolorosa, en el momento en que se interpreta
el miserere. A la misa del Jueves Santo solía asistir el pueblo
entero. Aparte de los actos litúrgicos, cada pueblo ofrece
distintas prácticas y costumbres.
Se
mantiene la costumbre de llevar cada casa una vela, que se
encenderá y colocará bajo el altar que guarda el pan y el
vino.
VIERNES
SANTO
Las
celebraciones de este día están centradas en el entierro del
Señor y en la soledad de su Madre.
La
celebración estelar de todas las Semanas Santas rurales es
la de Bercianos de Aliste. Su fama ha rebasado con justicia
nuestras fronteras.
Dicen
que esta ceremonia tiene su origen en una antigua promesa
que hicieron los de Bercianos al verse milagrosamente libres
de una espantosa peste que en plena Edad Media asoló a toda
la comarca. Desde entonces prometieron acompañar el Santo
Entierro todos los Viernes Santo.
Los
actos del desclavamiento del Señor comienzan por la tarde
en una explanada que hay frente a la Iglesia. Allí han levantado
con anterioridad una cruz con un Cristo de tamaño natural,
que a lo largo de todo el año descansa 3en el féretro de cristal
en el interior de la Iglesia Parroquial del pueblo.
Se
trata de una imagen con los brazos articulados a la altura
de los hombros y que así puede tomar las posturas de crucificado
o yacente.
La
ceremonia se remonta a muchos siglos atrás. La primera noticia
escrita data del siglo XVI: una bula pontificia del Papa Pablo
III que se conserva en el templo parroquial.
Todos
los actos están organizados por la cofradía de la Santa Cruz,
a la que pertenece la totalidad de los vecinos de Bercianos.
Su
vestimenta es un hábito blanco con capuchón romo. Este hábito
es el que les servirá de mortaja el día de su muerte.

Entre
las funciones que tienen los cofrades de la Santa Cruz también
hay algunas de carácter humanitario para con los compañeros
fallecidos.
En
la mañana del Viernes Santo, y en el interior de la Iglesia,
los cofrades sacan al Cristo de su urna de cristal y lo colocan
en la cruz, que luego clavan en el suelo de la plaza contigua
a la Iglesia.
Frente
al Cristo crucificado sitúan una imagen de la Dolorosa, de
la que sólo se le ve el rostro y las manos tras su túnica
y su capa negra. También se sitúa la urna transparente. Por
la tarde, a las 16:30, los cofrades, vestidos con su blanca
mortaja, comienzan a reunirse en torno a las imágenes.
De
esta forma escuchan a un sacerdote que pronuncia un sermón
sobre la pasión y muerte del Señor, subido a un púlpito negro.
Un anciano lugareño, revestido con la capa parda alistana
contempla con compasiva reflexión el cuerpo acerado de Cristo
muerto, viejo farol de ánimas, pendón parroquial con crespones
negros... y al fondo los campos de soledad y sollozos castellanos,
áspera tierra y fuerte espíritu .
Ascendiendo
por dos escaleras desclavan las manos de Cristo, al que sujetan
con un lienzo blanco. Caen los brazos y las piernas
y la imagen es recogida con sumo cuidado y devoción
por los cofrades de la Santa Cruz, que colocan el cuerpo de
Cristo, cubierto por una sábana tan blanca como sus hábitos,
en el féretro transparente.
De
esta forma comienza la sobrecogedora procesión del Entierro.

Estandartes
y crespones negros, dos faroles y una cruz abren paso al féretro,
que es portado en andas por los cofrades. Tras él, inconsolable,
va la Virgen Dolorosa y una impresionante comitiva de hermanos
que marchan en fila con sus fantasmagóricas vestiduras blancas,
portando hachones de cera.
También
los ancianos del pueblo con largas capas pastoriles y con
velas ascienden hacia el Calvario como si fuesen a enterrar
a algún amigo conocido.
El andar acompasado de sufrimientos al compás de una letanía,
rumores de votos de oraciones en latines de sacristía... Miserere
mei Deus... Viernes Santo, dolor en el alma... campanas de
la torre en silencio .
Llegados
al Calvario, la comitiva se detiene ante las tres cruces de
piedra. Descansan en el suelo el féretro con el cuerpo de
Cristo, la Cruz y la Dolorosa y entonan oraciones y misereres.
La Cruz profesional descansa sobre una de las cruces del Calvario.
Cantan Las cinco llagas hombres de blanco y mujeres
de negro y los ancianos con la capa parda .
Después
retornan al pueblo en la misma y fantasmal compañía de cofrades
con sus mortajas, portando velones.
La
procesión concluye en el templo, y una vez depositada su valiosísima
carga en el lugar donde descansa durante todo el año, los
cofrades de la Santa Cruz, que consideran que su función ha
terminado, van despojándose de sus capuchas blancas romas.
La
noche del Viernes Santo culmina con la procesión nocturna
de la Soledad. Es la procesión sentida y vivida con mayor
hondura por las gentes.
También
se realizan vía crucis, portando el Cristo cantando
y rezando durante las diferentes estaciones, paradas
de Jesús hacia el Calvario.
SÁBADO
SANTO
Este
Día se realiza el rito popular del fuego.

Se
realiza una hoguera, la cual bendice el sacerdote y en ella
enciende el Cirio Pascual, Símbolo de la resurrección del
Señor, de él encienden sus velas los feligreses.
Otro
acto de esta noche es el rito litúrgico del agua. Una vez
bendecida en al Pila Bautismal, se vuelven a formula las promesas
del Bautismo. La costumbre que predomina es llevarse un poco
de esa agua bendita a las casas, bendiciendo huertos, casas,
animales, etc.
DOMINGO
DE RESURRECCIÓN
En
este día lo más típico es la procesión del encuentro entre
Jesús resucitado y su Madre.
La
ritualidad es muy expresiva : venias, pendones, cambio del
manto de la Virgen, repique de campanas, cánticos, etc.
Después
del encuentro, en plena calle, se cantan o recitan las tradicionales
aleluyas o loas
de Resurrección.
En
algunos lugares se conserva aún la costumbre del Ramo de Pascua.
Las
letra que se utilizan para esta ocasión son de lo más poético
y emotivo. Ejemplo de Bercianos:
Ya sale el
sol con sus rayos
por entre riscos
y peñas
a darle los buenos
días
a la Soberana Reina.
Ya cantan los pajarillos
en tiempo de primavera,
porque ya ha resucitado
el Señor de Cielo
y Tierra .
Levántese el auditorio
y siga la procesión,
cantando el Regina
Celi
y alabando al Redentor .
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