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La
base de la alimentación en nuestros pueblos pasaba por
una economía de autoconsumo; se producía prácticamente
todo lo que se consumía. Todos los productos para la
subsistencia salían directamente de la tierra o se elaboraban
a partir de ellos.
Uno de estos productos y base de la alimentación era
el pan, elaborado con harina del trigo que producían
los campos después de pasar por los molinos de agua
de los ríos.
Desde hace unos años con la llegada de las nuevas tecnologías,
la movilidad de productos, la escasez de gente en los
pueblos y la tendencia consumista, se han perdido prácticamente
estos métodos de elaboración tradicional de lo que se
denominan productos caseros.
Pero aún en nuestros pueblos quedan personas que siguen
elaborando estos productos para deleite propio y envidia
de los paladares más exquisitos. Si bien se utilizan
materias primas actuales, los métodos y utensilios siguen
siendo los de antes.
El
horno
Importantísimo
para la elaboración del pan y que prácticamente todas
las casas lo tenían. Su construcción es difícil y lenta,
hasta el punto de que sólo se consideraba un buen albañil
aquel que era capaz de construir un horno.
Es
una cavidad semiesférica de un metro de radio, cuyas
paredes son de ladrillo y barro, recubiertas en su cara
exterior de otra capa de barro para mantener más tiempo
la temperatura. La base es de baldosas asentadas también
sobre barro y está situada a un metro del suelo para
facilitar el trabajo.
Todo
ello preparado para soportar las altas temperaturas
que son necesarias para dar al pan su punto de cocción.
Tiene una boca cuadrada de unos 60 cms. de lado, con
dos paredes a los lados que a la vez sirven de soporte
a la chimenea.
Utensilios
La masera, es un recipiente de
madera, con una base rectangular de 2 metros de largo
por 80 cms de ancho y una altura de 30 cms aproximadamente.
Los laterales son oblicuos para facilitar el trabajo
en su interior.
El
escriño,
es un cesto tejido con la corteza de las zarzas sobre
una estructura de paja. Es muy tupido y posee dos asas
laterales.
La espátula, metálica con mango
metálico y muy resistente.
Una jarra, normalmente de barro.
Un salero, con sal gordo.
El
barredero,
es de escobas verdes recién cortadas para que no arda
con la temperatura del interior del horno. Se coloca
en el extremo de una vara de madera larga y se sujeta
con dos anillas metálicas o con paja de centeno mojada
en agua.
El
furganeiro,
es una vara larga de madera que se utiliza para atizar
la leña dentro del horno.
El rodro, un trozo de madera sujeto
al extremo de una vara de madera que sirve para arrastras
las brasas una vez calentado el horno.
La pala, es una tabla de madera
en forma de pala sujeta a una vara larga de madera,
para meter y sacar el pan del horno.
Proceso
Se
echa en la masera la harina necesaria para la cantidad
de pan que queremos hacer. Hay que tener en cuenta los
panes que caben en el horno de una sola vez o necesitaremos
calentar el horno dos veces.
Se
tritura la levadura y el hurmiento y se esparce
entre la harina. Se añade el agua caliente y la sal
y se empieza a remover con las manos hasta conseguir
una pasta uniforme y en las condiciones idóneas, esto
es, que no quede ni muy blanda ni muy dura.
El
hurmiento
es
una cantidad de masa que se deja de una vez para otra
y que al estar fermentada hace que fermente la nueva
masa en la que se añade.
Una vez hecha la masa, se junta toda en un extremo de
la masera , se tapa con un paño y se espera hasta que
se avenga, esto es, hasta que haya fermentado
y esté en su volumen adecuado. Este proceso puede durar
unas dos horas aproximadamente.
Durante
este tiempo la panadera no para. Tiene que salir al
monte, que ahora no está muy lejos de casa, a cortar
las escobas para hacer el barredero. Se juntan, se le
cortan las puntas y se colocan en el extremo de una
vara de madera para luego poder barrer el interior del
horno.
Se
prepara la leña para darle al horno la temperatura necesaria
para cocer el pan. Esta temperatura se calcula por el
color de las paredes del horno. Cuando la panadera ve
que el rojo intenso de los ladrillos es el adecuado,
el horno está a punto.
Entonces
se va cortando la masa en trozos con la ayuda de la
espátula y con las manos y pequeñas cantidades de harina,
para que no se pegue a la masera, se va dando forma
a las hogazas. También se suelen hacer barras de pan
y bollas.
Una
bolla
es
una hogaza rellena de chorizo y tocino. Para hacerla
se coge un poco de masa y se extiende en una capa muy
fina. Se colocan los trozos de chorizo y tocino y se
pone otra capa de masa encima. Se unen los laterales
y se coloca en una bandeja metálica para que la grasa
que suelte no quede en el horno. Una vez hechos los
panes se dejarán en reposo durante unos 10 minutos para
que acaben de avenirse, esto es, para que termine
la fermentación.
En
este tiempo se arrastran los carbones y la ceniza del
horno con la ayuda del rodro, hasta la boca donde
se deja para que ayuden a mantener la temperatura. Luego
con el barredero se barre hasta que quede bien limpio
de cenizas y restos de leña.
Con
la pala se van metiendo las hogazas en el interior del
horno, dejándolas colocadas y que no se toquen. Si en
esta hornada hay barras de pan y bollas, éstas
se colocarán cerca de la boca, porque al ser menor volumen
de masa se cocerán antes y así podrán sacarse sin tocar
las hogazas.
El tiempo de cocción ya lo tiene controlado la panadera
y
éste
variará en función de la temperatura del horno y del
volumen de las hogazas.
Transcurrido este tiempo, la panadera echará una ojeada
a las hogazas y por el color que éstas presenten sabrá
si están en el punto exacto o no. Si es así, se sacan
con la pala y se colocan en la masera para que se enfríen.
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